Ponencia desarrollada en el marco del X Congreso Internacional de Avicultura celebrado en Maracaibo, Venezuela, en mayo de 2008.

Desde el aislamiento del virus de la anemia infecciosa de los pollos (VAIA) por Yuasa en 1,979 se viene estudiando la capacidad patógena de este agente. En general la industria ha asociado los efectos de la infección a la presentación clínica de la enfermedad, la cual es consecuencia de la depleción de las células progenitoras de eritrocitos, trombocitos y granulocitos en la médula ósea que se traduce en disminución drástica del hematocrito (de ahí el nombre de anemia infecciosa) y síndromes hemorrágicos como el ocurrido en las puntas de las alas que luego por contaminaciones bacterianas secundarias producen una dermatitis necrótica característica que fue denominada como “síndrome del ala azul”.