El estudio, analiza los efectos de la altura, la posición, el tamaño, el material, el color y la temperatura de la pértiga en el bienestar de las aves de corral.

El informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), concluye que las perchas que estén demasiado elevadas en las granjas aumentan el riesgo de producir deformidades y fracturas en los huesos de las gallinas. Según el estudio, una altitud excesiva de las perchas puede tener consecuencias negativas para el animal, ya que aumenta las posibilidades de sufrir deformidades en su quilla (extensión del esternón).   El informe apunta que el riesgo de lesiones aumenta cuando las gallinas tienen que saltar una distancia superior a 80 centímetros en vertical, horizontal o diagonal para salir o llegar a una percha o cuando tiene que saltar un ángulo entre 45 y 90º (medido en plano horizontal). 
El estudio ha mostrado que factores como el material, forma, longitud y ancho de la percha no resultan indiferentes para las gallinas. Las características para que una percha sea adecuada es elevada, accesible y funcional.