Las infecciones causadas por Mycoplasma han resultado ser uno de los problemas sanitarios más importantes en las operaciones avícolas comerciales en las últimas décadas y debido a su importancia económica, se ubican al microorganismo como uno de los problemas respiratorios más graves en aves.

Articulo tecnico publicado en la web www.engormix.com

Los Mycoplasmas son los microorganismos más pequeños de los procariotes y la diferencia más notable con las bacterias radica en su incapacidad para sintetizar la pared celular lo cual lo hace ser un microorganismo sumamente frágil y sensible a los desinfectantes, calor y otros procedimientos utilizados en los programas de bioseguridad.

De las 125 especies diferentes identificadas en los seres vivientes incluyendo al hombre, el 20% de ellos han sido aisladas de las aves y de estos, el 50% ha sido identificados en pavos y aves comerciales (Branton, 2000), sin embargo, solamente cuatro especies son de interés económico para las aves.
Estas especies son:

Mycoplasma gallisepticum y Mycoplasma sinoviae en gallinas y pollos; Mycoplasma meleagridis en pavos y Mycoplasma iowae patógeno para embriones de pavos.

El control de las infecciones por Micoplasma en avicultura es o debiera ser, en teoría, bastante simple y directo, especialmente porque los micoplasmas patógenos son de transmisión trans-ovárica y carecen de pared celular, lo que los hace muy susceptibles al medio ambiente.

Sin embargo este objetivo de control se ha complicado por varias razones:

• Alta concentración de aves en áreas pequeñas de producción,
• Granjas multiedades
• Bioseguridad deficiente,
• Carencia de información del impacto negativo en los índices productivos
• Imprecisión en el diagnóstico, en donde se puede determinar que la presencia de mycoplasmosis ocasiona severas reacciones respiratorias postvacunales.

El control de micoplasmas generalmente consiste de tres aspectos en general_ prevención, medicación o vacunación.

Prevención

Inicia con la recepción de lotes de aves progenitoras o reproductoras libres de Micoplasma, alojados en lotes de una sola edad con sistemas de todo-dentro-todo-fuera (all-in, all-out), excelente bioseguridad y programas de monitoreo o seguimiento.

Un programa de bioseguridad adecuado debería ser suficiente para evitar las infecciones por micoplasma.

Ningún programa de control establecido contra cualquier entidad patológica infecciosa tendrá éxito si no se cumplen con medidas de bioseguridad efectivas como: restricción de visitas, manejo de una sola edad, uso de baños, ropas y calzados limpios al entrar a la granja, control de plagas (roedores, insectos, aves, otros)

Los programas de monitoreo deben ser consistentes, diseñados para diagnosticar oportunamente el inicio de cualquier infección.

Las pruebas de laboratorio comúnmente utilizadas para el monitoreo de Micoplasma son:

Aglutinación rápida en placa. Es una prueba altamente sensible, rápida y barata donde los sueros de las aves reaccionan 7 a 10 días después de entrar en contacto con el micoplasma (Mg o Ms) observándose que la parvada permanece positiva indefinidamente. Es importante enfatizar que la calidad de los antígenos disponibles comercialmente varían entre lotes y casas comerciales. 
ELISA es una prueba inespecífica y algunos lotes todavía tiene problemas con reacciones de falsos positivos. En algunos casos la seroconversión parece ser más lenta que con la prueba en placa. 
Prueba de Inhibición de la Hemaglutinación o HI. Es una prueba muy específica, relativamente rápida y barata. En algunos casos se utiliza para confirmar los resultados de ELISA o de la prueba en placa. 
Prueba de PCR (por sus siglas en Inglés Reacción de Polimerasa en Cadena) se han vuelto cada vez más populares para los programas de monitoreo dada la facilidad para la toma y envío de muestras (papel filtro) al laboratorio. A partir de estas muestras también es posible diferenciar entre cepas vacunales y las cepas de campo mediante la secuenciación e identificación de genes específicos de las diferentes cepas. 

Medicación

Los antibióticos anti-micoplásmicos, administrados por diferentes vías, han sido utilizados por varios años con resultados muy variables. Es importante considerar que a pesar de utilizar un antibiótico efectivo, administrado por largos períodos y a la dosis recomendada por los laboratorios productores, mediante la medicación no se logra eliminar la infección causada por los Micoplasmas. Por otro lado, la utilización de antibióticos por periodos prolongados puede crear resistencia.

Sin embargo, los antibióticos pueden tener efecto positivo sobre otras enfermedades del tipo respiratorio y en la producción de huevos.

En avicultura las medicaciones se realizan principalmente a través del agua de bebida, por lo que el vehículo será el agua de la granja. Existen varios trabajos sobre la calidad de agua necesaria para las aves, de donde incluso algunos autores la han llamado “el nutriente olvidado”. Es un hecho que la presencia de materia orgánica y/o carga bacteriana reduce drásticamente la actividad de una gran variedad de antibacterianos.
Si el vehículo es el alimento, debemos estar conscientes que existe una notable reducción en la biodisponibilidad de un antibacteriano cuando interactúa con los iones di y trivalentes del alimento. La fracción de producto activo que llega a torrente circulatorio (F) de un medicamento es menor por vía oral (en el agua de bebida y sobretodo en el alimento) que por vía parenteral. Tal es el caso de la enrofloxacina cuyas F son: IM = 87.51%; SC = 80.78%; PO = 59.58%. Por esta razón, será necesario aumentar las dosis de los productos cuando se aplique algún tratamiento vía oral para evitar generar resistencias bacterianas. (Tomado de Sumano y Ocampo)

Vacunación

Durante los últimos años se ha convertido en la práctica más aplicada para el control de Mg y Ms. Existen vacunas inactivadas (bacterinas), vacunas vivas y vacunas vectorizadas que expresan el gen protectivo (Mg).

Las bacterinas, han sido utilizadas desde el inicio de la década de los años 80. Son elaboradas usando una suspensión de Mg completo (cepa R) Generalmente los microorganismos se inactivan usando formalina o timerosal. A través de los años se han utilizado diferentes adyuvantes para inyectar las vacunas inactivadas, incluyendo aceites, liposomas o hidróxido de aluminio. Existen reportes de reacción inflamatoria local en el sitio de inyección. Las bacterinas protegen contra la aerosaculitis y la baja de postura; pero no previenen la colonización por las cepas de Mg presentes en el campo debido a que no son capaces de replicarse a nivel del epitelio respiratorio de la tráquea, por lo que no inducen una inmunidad local asociada a células que sea efectiva. Por lo tanto no son de utilidad en el desarrollo de los programas de erradicación.

Vacunas Vivas

La elaboración de vacunas vivas contra Mycoplasma se basa en 2 principios fundamentales:

1. Mg y Ms son residentes del tracto respiratorio superior principalmente. Aquí es donde la infección inicial ocurre, así como el mayor daño. Por tanto una buena vacuna debe estimular la inmunidad local activa, que proteja el tracto respiratorio contra Mycoplasmas virulentos.

2. Las infecciones por Mycoplasma spp persisten a lo largo de toda la vida de las aves. Este es un problema con cepas de campo, debido a que aves infectadas se vuelven portadoras capaces de transmitir y perpetuar cepas virulentas de campo. Sin embargo, esta persistencia de la infección debe ser la ventaja de las cepas vacunales. Si la cepa vacunal persiste en tracto respiratorio, significa que debe haber una continua inmunidad local, que proteja contra la infección por cepas de campo.

En las vacunas vivas contra Mg se incluye a la Cepa F, cepa 6/85 y TS-11.

Cepa F

Esta cepa la aisló originalmente Yamamoto (1956) en Estados Unidos y se describió en esa época como una cepa típicamente patógena. Posteriormente se utilizó para la vacunación de gallinas, sin embargo presenta virulencia moderada en pollos y en los pavos ocasiona serios problemas. Por su alta virulencia en este tipo de aves no se recomienda su uso en áreas donde se crían pavos y pollos cerca. Coloniza las vías respiratorias superiores eficientemente y puede difundirse a los lotes de aves no vacunadas, siendo responsable de brotes de campo. Una de las desventajas de esta vacuna es que se puede transmitir a través del huevo. Produce una fuerte respuesta inmune en la prueba de aglutinación rápida en placa.

Las cepas 6/85 y TS-11 ofrecen varias ventajas sobre la cepa F, son cepas atenuadas de manera artificial y a diferencia de la cepa F no se difunde por vía transovárica. Ambas cepas son avirulentas, capaces de colonizar de manera efectiva las vías respiratorias superiores y de capacidad limitada de diseminarse entre las parvadas de aves, por lo que resultan ser una efectiva herramienta en los programas de erradicación.

Cepa 6/85

Aparentemente relacionada con la cepa S-6. Se ha demostrado que muestra significativamente menos patogenicidad para pollos y pavos que la cepa F.

Es protectiva contra pérdidas de huevo aproximadamente iguales a la protección dada por la cepa F (Evans y Hafez, 1992). El mecanismo de acción de esta vacuna no está bien definido, cuenta con una limitada capacidad de diseminación. Se ha demostrado su presencia en tracto respiratorio superior de 4 a 8 semanas post-vacunación. No es tan efectiva cuando se aplica por vía ocular, el método más efectivo administración es por aspersión fina (Glisson, 1993). La respuesta serológica es muy débil en aves vacunadas.

TS-11

Es de origen australiano del Dr. Kevin Whithear (1980) Clasificada inicialmente como cepa Mg 80083, ha sido mutada por procedimientos químicos eliminándose cualquier posibilidad de convertirse en una cepa patógena sin afectar sus propiedades inmunogénicas. Siendo una vacuna viva, la cepa TS-11 (termosensible aislamiento 11) se multiplica en los receptores de la tráquea, desarrollando una inmunidad local sólida, bloqueando la introducción de Micoplasma gallisepticum virulento y confiriendo una excelente protección. Al ser una cepa termosensible, no crece a temperaturas mayores de 39°C por lo tanto no existe la posibilidad de transmisión ovárica. Sin transmisión vertical ni horizontal, bloquea los sitios de multiplicación del Mycoplasma gallisepticum y elimina poco a poco el riesgo de contaminación, conduciendo así a la erradicación.


Cepa MS-H

Se obtuvo mediante la inducción de la mutación genética de una cepa de MS que se aislada de pollas comerciales en Australia. Esta cepa se designó 86079/7NS y seleccionó en base a su sensibilidad a los cambios de temperatura, fenotipo y habilidad para colonizar el tracto respiratorio superior de los pollos. La respuesta serológica a la vacunación es fuerte y puede diseminarse rápidamente a aves en contacto. Ha sido utilizada en pavos, gallinas y aves reproductoras en varias regiones eliminando la transmisión vertical de Ms a la progenie y mejorando la productividad de los lotes.

El éxito en el uso de vacunas vivas depende de varios factores entre los que destacan el título y la correcta dosificación (aplicación) y manejo de la vacuna para que la colonización del epitelio de la tráquea sea efectiva logrando la inmunidad completa. Esto es especialmente crítico para las vacunas congeladas. Por otro lado las vacunas vivas deben ser administradas 21 días antes de que ocurra la infección de manera natural en el campo. Los programas de vacunación deben ser establecidos con el apoyo del laboratorio de diagnóstico que mediante las pruebas serológicas y de aislamientos pueden indicar el momento en que la infección ocurrió en las parvadas anteriores al inicio de un programa de vacunación.

Vacunas vectorizadas

Se utiliza como vehículo al virus de viruela que expresa las proteínas protectivas de M. gallisepticum. No hay a la fecha reportes sobre su seguridad o eficacia, por lo que la única ventaja será el no utilizar el Micoplasma vivo. Estas vacunas no se pueden aplicar cuando ya existe una vacunación o exposición a viruela aviar, pues en este caso no se expresan las proteínas que proveen la inmunidad.


Que debe esperar el avicultor con el uso de una vacuna?

• Seguridad en su uso
• Estimular una inmunidad celular sólida en tracto respiratorio superior
• Proveer inmunidad duradera a lo largo de la vida productiva de las aves
• Incremento en productividad, en donde la relación costo / beneficio, de demuestre en cualquier sentido.