Desde que en este verano apareciera un foco de laringotraqueitis infecciosa en una granja de gallinas camperas de Irlanda del Norte, los casos se han ido extendiendo, hasta llegar a 23. Con anterioridad se habían registrado media docena de casos de la enfermedad en Irlanda del Norte, pero se habían podido controlar con relativa facilidad y procedían del virus conocido de una vacuna que había cambiado.

 

En la actualidad, se trata de un nuevo virus que es totalmente diferente a los conocidos y hay que añadir que el control de la enfermedad está resultando muy difícil. En la primera granja afectada se realizó un vacío sanitario, pero después el virus volvió a aparecer en una explotación de broilers situada a 3 km. La explotación se sacrificó rápidamente empezaron a aparecer nuevos casos.

La enfermedad se caracteriza por signos de depresión respiratoria, boqueo y expectoración de exudado sanguinolento. Provoca descenso en la producción, tanto en pollo de engorda, como en aves de postura e incremento en la mortalidad.